De los sabios prometidos,
nunca encontré a ninguno.
De la libertad que se suponía,
sólo conseguí responsabilidades.
Poner tierra de por medio,
funcionó lo mismo que poner tiempo.
¿Donde está Sofía?
Decían que la encontraríamos,
pero ni el tiempo
ni la madurez
nos permitieron conocerla.
Sofía está muerta.
Despiértala, lo prometiste.
Prometiste que al crecer lo entendería todo.
Quiero respuestas.
Quiero mis respuestas.
¿Dónde está Sofía?
Probaste a mirar debajo de la cama? Casi siempre que busco algo que no encuentro, aparece debajo de la cama, al lado de las zapatillas y las bolitas de pelusa.
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